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Muchas veces cierto
complejo de
inferioridad hace
que pensemos que la
práctica mayoría de
los desarrollos e
implementaciones que
surgen en el mercado
de las nuevas
tecnologías están
dirigidos a grandes
empresas o
corporaciones.
No es así en
absoluto. Aunque es
obvio, y el sentido
común deje muy
claro, que las
grandes empresas
necesitan
desarrollos que
soporten un flujo de
actualización y
documentación mucho
mayor, no es menos
cierto que las
pequeñas y medianas
empresas muchas
veces requieren de
cambios mucho más
veloces, de
respuestas
inmediatas o de,
sencillamente,
modelos de
supervivencia.
Por eso quizá el
planteamiento hasta
ahora ha sido
erróneo en el
sentido de dejarse
llevar por el boca
oreja, por el
negocio de al lado,
por el amigo que
montó la empresa
antes de mí. Es como
si, sobre todo en la
pequeña empresa
(hablamos de unos 20
empleados) se
hubiera construido
un laberinto cerrado
del que se puede
salir, pero en el
que de pronto varias
empresas se
encuentran en uno de
sus vericuetos y
deciden quedarse
porque, simplemente,
no se está tan mal.
Salir del complejo
de inferioridad
cuesta mucho,
tomando muchas veces
como referentes
equivocados el nivel
de facturación, los
empleados, el número
de clientes, las
subsidiarias, los
mercados
internacionales…
¡detengamos esto!
Quizá es hora de
plantearse que los
productos
tecnológicos del
mercado están más
pensados para todos
de lo que se ha
pensado hasta ahora.
Pongamos un ejemplo.
Hablemos de un
restaurante, una
pequeña empresa
familiar que decide
publicitarse en la
Web como primer paso
en su incursión en
la Red. No hace
grandes proyectos, y
decide que una de
sus páginas sea la
carta o menú que
ofrecen. Bien.
Si a este
restaurante le
hablas en su primer
encuentro con los
desarrollos de
páginas web de base
de datos activa, de
herramientas de
contenido, dirá,
quizá más llevado
por el miedo a la
factura que a lo
desconocido, que eso
no es para ella, que
eso es más bien para
la cadena de
supermercados de la
esquina.
Cambiemos el
mensaje. Se trata
explicarle que en
vez de una carta de
actualización por
temporadas que va a
provocar que los
usuarios lo vea una
sola vez y no
vuelvan jamás, lo
que podría es
implementar un
sencillo programa
que actualice a
diario su menú del
día, de forma
cómoda, por ejemplo
desde el mismo
restaurante.
Pero puede pensar
que resultará pesado
y a veces complejo
(porque él no está
todos los días,
porque el que se
queda no lo va a
saber hacer) estar
atento todos los
días a ese cambio.
Le hablamos entonces
de que podrá
programarlo con
antelación, por
ejemplo, el de toda
la semana y
descansar tranquilo.
Le acabamos de
convencer de la
necesidad de una
base de datos donde
almacenar los
platos, además de
hincarle en la
educación para la
rutina, esto es,
perder media hora a
la semana mejora su
web
considerablemente.
Ahora su página es
dinámica,
actualizada a
diario, y sobre
todo, atractiva para
los usuarios y
posibles clientes
¿qué dan hoy? La
calidad del menú ya
es cosa del dueño,
no de la tecnología
¿o sí? Dejémoslo
para otro artículo.
Gestión de
correcta de los
contenidos: del
editor al CMS
Por eso una empresa
cualquiera,
independientemente,
insistimos, de su
tamaño sino más bien
dependiente de sus
inquietudes, ha de
considerar los
distintos modelos de
actualización de sus
contenidos. Lo
primero que ha de
considerar es el
nivel de
actualización que
requiere, así como
quién o quiénes han
de hacerlo.
Para ello tiene las
distintas
posibilidades que
ofrece el mercado,
que resumidamente
son:
1. Lo más
sencillo, el editor
de código.-
Para los que saben
programar, o, sin
entrar en
pormenores, conocen
los aspectos básicos
del procesamiento de
contenidos en un
lenguaje de
programación (HTML,
ASP, XML, etcétera)
Si desconoce estos
lenguajes, no
desespere: existen
en el mercado hoy
día editores más
avanzados que
colocan por usted
las etiquetas, y, de
esta forma usted se
limita a utilizarlos
como si de un
procesador de textos
se tratara. (Por
ejemplo, Microsoft
le ofrece el
FrontPage en su
paquete avanzado de
Office)
2. Si dispone de
medios o
conocimientos.-
Desde la
programación un
tanto más avanzada,
usted puede poseer
una herramienta de
contenidos a medida,
que puede ir desde
una sencilla
visualización de
cajas de texto donde
rellenar los campos
que luego pasarán a
ser los contenidos
de la web.
Siguiendo con el
ejemplo del
restaurante, usted
dispondría de una
página
(perfectamente
segura y a la que
solo quien usted
quiera tendrá
acceso) donde
rellenar los campos
de los platos. Le da
a guardar y ¡voila!
Ya tiene publicado
su menú.
No tiene porque ser
sencillo, puede
complicarse en la
medida de las
necesidades y las
funcionalidades que
deseemos aplicar.
Piense que muchos
medios de
comunicación
publican sus
noticias con
programas diseñados
a tal efecto para
las empresas que los
financian.
3. Un paso más:
CMS
CMS son las siglas
de Content
Management Server, y
podemos definirlo
como un sistema
donde se gestionan o
administran los
contenidos de toda
la presencia en
Internet de la
empresa, sea lo
compleja que sea,
desde la Extranet
hasta la Intranet.
Un buen CMS permite,
por ejemplo, a los
empleados sin
conocimientos
publicar páginas
dinámicas,
formularios, y todo
tipo de contenidos
desde el word. Se
trata en definitiva
de una potentísima
herramienta que
“autogestiona” toda
la posible
programación que eso
contenidos pudieran
llevar asociados.
No se confunda con
la primera opción
donde hablábamos de
editores que
facilitan el
trabajo. Esto es
mucho más, ya que un
buen CMS permite el
flujo de todos los
empleados y/o
editores que
queramos trabajando
a la vez,
implementando
procesos editoriales
tales como la
posibilidad de una
prepublicación,
donde hacer una
previsualización de
lo que se ha
escrito, o facilitar
los trabajos de
edición y corrección
denegando el acceso
a la publicación a
quienes lo deseemos.
Los archivos a su
vez, se administran
de forma casi
automática, ya que
un buen CMS permite
las fechas de
caducidad de los
artículos, la
visualización en
función de
parámetros escogidos
previamente (por
ejemplo, en función
del sistema
operativo de que
disponga el usuario:
imagine que posee
aun un Windows 2000,
podrá recibir las
noticias destinadas
a este sistema
operativo,
obviándose las de
los demás, etcétera)
Naturalmente los
costes pueden llegar
a ser altos, pero la
argumentación a su
favores contundente,
así, Microsoft dice
de su Microsoft
Content Management
Server 2002: “Al
facilitar que los
usuarios de negocios
administren su
propio contenido,
sus recursos de alto
costo del
desarrollador son
liberados de los
administradores de
contenido con fines
específicos. Esto
tiene como resultado
una reducción de
costos de soporte
para sitios Web y le
permite volver a
implementar estos
recursos para
trabajar en nuevos
proyectos que
enfrenten las
necesidades de
negocios más
críticas.”
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