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Recursos Humanos

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Perder menos tiempo en saber qué está haciendo cada uno

Esteban tiene una empresa con nueve empleados y carece de herramientas tecnológicas. Es consciente de que debe controlar a sus empleados para evitar posibles errores, duplicidades en el trabajo, falta de coordinación entre ellos… Por eso le que gusta reunirse una vez al mes con todo su equipo y repasar los temas más importantes. Sin embargo nota cada vez más que esas reuniones, que por otro lado le ocupan todo el día, cuando no dos, acaban por convertirse en discusiones inútiles sobre temas de poca importancia.

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Por otro lado, resulta muy difícil conseguir que en esa reunión mensual coincidan todos sin que surjan infinidad de problemas. Los que atienden al público no pueden dejar de hacerlo, por lo que sólo están disponibles en las horas en que no realizan este servicio; los comerciales han de ajustar sus agendas y, aunque Esteban es previsor y les avisa con tiempo, los clientes no saben de reuniones internas y siempre surge alguno que ha de verles ese mismo día. Finalmente, y con más frecuencia de la deseada, siempre hay alguno que está enfermo o que no ha terminado un informe urgentísimo y no puede acudir.

 

A pesar de ello, Esteban no cede al desánimo, pero sabe que con esa reunión mensual no es suficiente. Quiere conocer lo que hace cada uno de sus empleados, pero sólo lo puede saber de forma individual o, como mucho, por equipos de trabajo. Así que se ve obligado a convocar al menos cinco reuniones más cada mes, convocatorias que a su vez sufren la misma retahíla de problemas. Pero es que Esteban sabe que una cosa es lo que te dicen los empleados que están haciendo y otra la realidad, que muchas veces difiere más de lo que uno se puede imaginar. El control y el seguimiento necesarios para evitarlo a veces exige, además de esas reuniones mencionadas, de tareas que le resultan desagradables y que ocupan mucho esfuerzo y tiempo.

 

Como ven, Esteban pierde no solo mucho, muchísimo tiempo en saber lo que hacen sus trabajadores, y aun así no está seguro de conocerlo con exactitud, ni es consciente de qué aspectos se le escapan. A lo mejor Esteban no sabe que Juan está quedándose todos los días una hora más porque la tarea encomendada le requiere mucho más tiempo del deseado, mientras Carmen podría ayudarle porque a ella le bastan dos horas menos de las que tiene asignadas para su trabajo.

 

Esto puede suceder en cualquier empresa, independientemente de sus dimensiones, ya que por muchos departamentos y estructuras que una compañía tenga, al final siempre se trata de lo mismo: de grupos de trabajo que necesitan un seguimiento, y a veces un control, elementos absolutamente necesarios para conseguir de ellos la máxima productividad.

 

Es por ello que ha de plantearse cómo y qué mecanismos utilizar para estas tareas, y averiguar que herramientas existen en el mercado para poder hacer este seguimiento con la mayor exactitud y en el menor tiempo posible.

 

Reuniones virtuales.

Empecemos por lo básico. ¿Por qué es necesario reunirse? A priori parece que la contestación es obvia: es la única forma de estar todos juntos, de poder establecer un diálogo fluido, de interactuar con los empleados para que se expongan los distintos elementos a tratar, porque estando todos podemos resolver las novedades que vayan surgiendo en el transcurso de la reunión.

Parece pues que uno de los elementos necesarios es encontrar un lugar desde donde todos puedan opinar, comentar o lanzar ideas. Piense por un momento lo que mejoraría el flujo de información de su empresa si dispusiera de una sala de reuniones que sus empleados visitaran todos los días para ir adelantando muchas de las cuestiones que luego hacen retrasar hasta la saciedad las reuniones que venimos comentando.

 

Eso ya existe, aunque Esteban aún no se haya enterado. Utilice la tecnología y ofrezca a sus empleados un lugar común desde donde compartir los documentos a tratar e ir añadiendo todos los elementos necesarios para sacarle el mayor provecho a cada uno de ellos. Piense, por otro lado, en las posibilidades que supone para una correcta administración del conocimiento de su empresa.

 

Lo primero que debe hacer es lograr que sus ordenadores estén dentro de una red local, esto es, que puedan conectarse unos a otros. Para ello le aconsejamos que, si dispone de al menos tres PCs, se haga con un servidor que le permita centralizar esas conexiones entre las distintas máquinas y entre éstas y las impresoras, escáneres y resto de dispositivos periféricos. Las ventajas de una conexión a través de un servidor son numerosas.

 

Una vez tenga los ordenadores conectados, podrá compartir carpetas y documentos. Esto le va a permitir dar el primer paso hacia las reuniones virtuales. Un ejemplo. Usted quiere que en su reunión se trabaje sobre un nuevo modelo de producto. Puede dejar sus características, fichas y modelos en una carpeta compartida, y enviar un correo electrónico a todos sus empleados para que entren a verlo y cuelguen a su vez sus impresiones al respecto. Aún no ha perdido ni un segundo de su tiempo en reuniones y ha ganado ya algo: sabe lo que piensan sus empleados y, por qué no, además de forma mucho más confidencial de lo que en reunión a cara descubierta le hubieran dicho.

 

Este espacio común le va a ayudar además mucho a saber qué es lo que hace cada uno de sus empleados. Puede animarles a publicar en él su trabajo, o su calendario de reuniones, o el estado de sus tareas. Piense que el hecho de compartir no resta privacidad, puesto que puede restringir el número de usuarios con acceso a esas carpetas o documentos. Y de esta manera usted podrá contar con los elementos necesarios para conocer el trabajo de sus empleados sin necesidad de levantarse de su sitio o de interrumpirles.

 

Compartir documentos es fácil y muy útil gracias a los servicios Microsoft SharePoint, uno de los elementos por desgracia más desconocidos a nivel empresarial de Office 2003, y a la vez una de las funcionalidades más ricas y completas para su negocio. Y no se trata sólo de compartir un documento.

 

Los Áreas de Trabajo para documentos convierten los procesos de colaboración con documentos en una tarea mucho más sencilla. En ellas se centralizan todos los artefactos de colaboración (listas de tareas, plazos, documentos relacionados, enlaces en Internet, contactos, etcétera) de los miembros del proyecto.

 

Están además integradas con las aplicaciones de Office 2003 a través del panel de tareas, situado justo al lado del documento, lo que permite acceder con facilidad a todos estos recursos y llevar el contexto de colaboración en equipo a las herramientas de productividad personal de trabajador.

Y al contrario de lo que sucede con el correo electrónico, con el que el autor de un documento no tiene forma alguna de saber si aquellos a los que ha mandado el documento ya se han puesto a trabajar en él, las Áreas de Trabajo permiten al usuario estar al tanto del desarrollo progresivo de las labores de edición.

 

La Intranet como solución global.

Como conclusión de todo lo anterior, debería ofrecer a sus empleados una Intranet desde la que coordinar y mantener todo lo que hemos mencionado con profesionalidad. En España, siete de cada diez empresas disponen de intranet, según un estudio realizado por el Grupo Penteo. Según esta fuente, de entre las ventajas que aporta este servicio, la más valorada por las empresas es la facilidad de acceso a la información.

 

Un ejemplo práctico es el del Banco Popular, que ha mejorado de forma notable la gestión de recursos internos gracias a su intranet. Entre las principales ventajas de este sistema cabe destacar: mayor rapidez en el acceso a la información; mayor eficacia, derivada del uso de la agenda comercial; reducción de los costes de telefonía, reemplazada en parte por la mensajería instantánea; fidelización de los comercios clientes al proporcionarles un servicio más eficiente; posibilidad de prestar mejores servicios a potenciales comercios clientes; reducción de errores y mayor seguridad de la información.

 

Todo son ventajas, no lo dude. ¿Hay algún inconveniente? Quizá dos: si se decide a tener una intranet, deberá mantenerla actualizada, lo que le llevará algo de tiempo a usted o a sus empleados. Puede además que tenga que dedicar algunas horas a convencer a los más veteranos de sus ventajas. Pero una vez que el sistema esté en marcha y todos lo entiendan, su rentabilidad será realmente significativa. Otro de los posibles inconvenientes es que le obligará a formar y convencer a sus empleados del uso de las herramientas que le hemos ido comunicando a lo largo del artículo. Pero recuerde que ampliar los conocimientos de los empleados nunca es una pérdida de tiempo, sino una inversión segura y muy competitiva.

 

 

Fuente: www.microsoft.com

 

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